las cosas podían haberse hecho de forma diferente pero no peor.
En España actualmente el modelo energético es insostenible, no existe hoy la solución capaz de compatibilizar, las cuatro vertientes de la sostenibilidad: coste asequible, limpieza medioambiental, abundancia y seguridad de sumnistro. Nos vemos por tanto obligados a contratar el quinto combustible que tras el petróleo, el gas, el carbón y el uranio no es otro que el ahorro y la eficiencia energética.
Las renovables por si solas no son suficientes para cubrir este futuro déficit, España que tiene una de las energías menos contaminantes del mundo tiene el efecto añadido de ser una de las mas caras de Europa, este sobrecoste la Administración no lo traslada de momento al consumidor por ello acumula un déficit tarifario de más de 20.000 millones de euros.
No podemos obviar la oportunidad que tenemos como país con abundancia de sol y viento, para aprovechar estos recursos y transformalos en energía pero no podemos pretender ser un país que tiene el 2% del PIB mundial, líder en renovables sin recursos energéticos primarios sea un numero uno en energía.
Habría sido mejor permitir una entrada gradual de la energía suvencionable renovable y esperar que otros países con mayor capacidad en recursos energéticos primarios recorriera el camino.
Es inegable que este esfuerzo nos ha colocado en cabeza de la exportación de la tecnología renovable gracias a la visión de nuestras empresas, pero debemos ser conscientes que no podemos soportar el mix actual con unos costes de producción de 300-460 €/Mwh en el caso de la fotovoltsica, 85 para la eólica, 50-65 para el gas, de 42 a 68 para el carbón y 45 para la nuclear.
En España no podemos prescindir de la energía nuclear, la seguridad en el suministro nos obliga a construir un planta de gas por cada parque eólico que metemos en nuestra compleja red eléctrica y desperdiciamos a la vez energía eólica porque necesitamos mantener operativas las centrales de ciclo combinado sin poder volcar este excedente energético a otras redes europeas por el tapón francés.
El mix energético de consumo, 47% procedente de hidrocarburos, 23,4% de gas natural, 12,1% nuclear, 11,2% renovables y 6,2% carbón no es sostenible y deberá ser modificado, por ello la política energética debe ser una cuestión de estado. No podemos asistir impasibles como Cepsa y Repsol son atacadas por empresas públicas de terceros países y quedarnos de brazos cruzados.
